“Esta región no es tan estable como creíamos”, comentó Luisa von Albedyll, investigadora de las dinámicas del hielo en el Instituto Alfred Wegener de Alemania, quien también estaba a bordo del Polarstern cuando se eligió la ruta. Ni ella ni Webster participaron en la nueva investigación.

Schweiger y otros investigadores habían visto y estudiado el adelgazamiento del hielo en el mar de Wandel en años recientes, incluido un momento en 2018 en el que se abrió una gran zona de mar abierto, llamada polinia. La experiencia del Polarstern también despertó el interés de Schweiger. Por lo general, esa ruta “no sería la primera opción para el capitán de un rompehielos”, señaló.

Con el uso de imágenes satelitales y modelos por computadora que emulan el hielo marino, él y sus colegas demostraron que la mayor parte del efecto sobre el hielo en el mar de Wandel en 2020 podría estar relacionado con la variabilidad natural de los vientos en la zona.

Por lo general, estos vientos soplan desde el norte y, con las costas de Groenlandia y Canadá al sur, suelen mantener el hielo en su sitio. En agosto de 2020, los vientos cambiaron y soplaron en la dirección opuesta, lo que provocó que gran parte del hielo saliera del mar y se desplazara hacia otro lugar.

No obstante, las simulaciones también mostraron que el cambio climático influyó al derretir y adelgazar el hielo, como ha sucedido en otras partes del océano Ártico en las últimas décadas. Aunque el mundo en general se está calentando como consecuencia de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor y que son generados por el ser humano, el Ártico se está calentando unas dos veces y media más rápido que la media, mucho más que otras regiones.

Los investigadores también analizaron lo que podría haber ocurrido en años anteriores bajo las mismas condiciones de viento que existieron el verano pasado, con datos a partir de 1979, cuando comenzaron las imágenes satelitales modernas del Ártico.

El análisis mostró que si los mismos vientos cambiantes hubieran ocurrido en 2018 y 2019, se habrían producido condiciones similares de poco hielo, “pero la probabilidad de que esto hubiera sucedido con el hielo de 1979 es mucho menor”, dijo Schweiger, porque la región no se había calentado tanto en ese momento y el hielo era más grueso.



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Abhi
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